Edmundo Reyes Amaya: El gran ser humano que hay de tras de un Revolucionario

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¿Cuánto miedo tienen aquellos de que el pueblo se organice y destroce las cadenas de la explotación, que cometen los más viles crímenes y no les importa arrancarte de tu familia y de tu lucha?

Como tu hija es difícil en estas líneas no hablar bien de ti, sobre todo considerando cuanto te admiro, amo y respeto, no sólo porque eres mi padre, sino también por tu gran compromiso social y político.

Tú eres uno de esos hombres que la gente caracteriza, como poco común, como dirían aquellos que te conocen y que te recuerdan, un hombre trabajador, honesto, leal, disciplinado, deportista, congruente y para rematar, sin vicios.

Desde que eras un niño, tus compañeros recuerdan la capacidad que tenias para convivir, aconsejar y organizar actividades en el grupo. Eras un niño de apenas 7 años que asistía muy humildemente a la escuela primaria, en un poblado pequeño de Oaxaca, con el anhelo de aprender cada vez más, al que un lápiz y un cuaderno le debían durar todo el ciclo escolar, sino los regaños eran duros en casa y no había para más. A pesar de ser un niño te revelabas, ante cualquier situación que no te parecía justa en la escuela y en casa, reclamabas por ejemplo, a mi abuelo, por qué gastaba más en ser el mayordomo de la fiesta del pueblo y no en la educación de tus hermanos y la tuya.

Las condiciones de pobreza en las que viviste, no te permitieron terminar siquiera la secundaria. Pero eso no fue una limitante porque siempre buscaste la manera de aprender más por ti mismo.

Procedente de una familia pobre y campesina, fuiste el segundo de nueve hermanos, a quien le toco, de alguna manera, enfrentar los años más duros en el campo y posteriormente en la ciudad como obrero para sacar a la familia adelante.

A pesar de la pobreza y de tu juventud emigraste a la edad de 15 años a la ciudad de México, en donde trabajaste en diversas fábricas como obrero para poder ayudar a tu familia. Viviste muchas situaciones difíciles lejos de tu familia y en el trabajo, sin embargo eso te ayudo a forjar un carácter más serio y responsable, para poder salir adelante.

De joven jugaste en diversos equipos de beisbol, el deporte que más te apasionaba y del cual obtuviste diversas satisfacciones.

Cuando cumpliste 28 años conociste a mamá, un amigo en común los presento en aquel baile en dónde se presentarían grupos románticos de aquellos años; bailarías con ella, intercambiarías unas cuantas palabras y te enamorarías a primera vista; unos minutos bastaron para que mamá y tu se gustarán, se hicieran amigos por casi un año y después se casarían.

Mamá me ha contado una y otra vez esa hermosa noche del baile en la que ambos se conocieron, la recuerda como si hubiese sido ayer con alegría y a la vez con lágrimas en los ojos, por tu ausencia. Es por ella que conozco la gran pareja que has sido y es gracias a esa hermosa relación entre mamá y tú, que hoy mi hermano y yo estamos aquí.

Para mamá no hay mejor pareja que hubiese encontrado en esta vida que tú, porque has sido un hombre comprensivo, paciente, y cariñoso, quien supo entender su enfermedad; estudiaste y buscaste a los mejores doctores para ayudarla a manejar sus problemas nerviosos, y así ayudarla a salir adelante.

Rodeado de situaciones difíciles por las condiciones humildes en las que mamá y tú vivían, siempre buscaste la manera de que nada le faltará, cuando mamá estaba embarazada de mi hermano, se vieron envueltos en serias dificultades porque mamá se puso muy mal de salud, su embarazo fue complicado y su vida corría peligro, sin embargo, con esfuerzo trabajaste duro y lograron salir adelante los tres; mamá, tu y mi hermano. Yo aun no estaba en planes.

Casi tres años después, mamá con el anhelo de tener otro hijo, te dijo una mentira piadosa al decirte que se estaba cuidando para no embarazarse, ya que tú te preocupabas por lo mal que se ponía en el embarazo y no querías que algo malo le pasara, sin embargo, a pesar de eso y de que el episodio trágico de un embarazo complicado que se repitió conmigo, tú la apoyaste y salimos bien del problema.
La vida que tuvimos fue dura como la que viven millones de mexicanos en este país. De niños vivimos muy humildemente, sin embargo siempre te esforzaste porque mi hermano y yo tuviéramos lo necesario para desarrollarnos dignamente, te preocupaste por darnos una educación en casa y en la escuela, por educarnos de una manera disciplinada y con cariño, siempre reiterabas que era necesario ser hombres y mujeres preparados para salir adelante y no permitir que nadie nos humillara y socavara. Siempre me aconsejabas que tenía que ser una mujer preparada, para no permitir que ningún hombre me maltratará y tuviera que soportar malos tratos y humillaciones.

Siempre viene a mi mente tu imagen por las mañanas sentado a la mesa tomando tu “café gallito”, como tú decías, leyendo los libros que tanto te gustaban o leyendo el periódico. Porque siempre has sido un hombre preparado, a pesar de no haber cursado una carrera en una universidad, siempre fuiste una persona autodidacta que se bebía los libros con gran pasión para aprender cada vez más, lo que siempre fue para mí un gran ejemplo de constancia y dedicación. Porque gracias a ti y a tu apoyo es que logre terminar mis estudios y ser lo que ahora soy.

Me ayudaste en mi carrera, como si fueses mi maestro de la universidad en casa, te desvelaste a mi lado en las noches haciendo la tesis que ambos quisimos, me enseñaste a plasmar lo que quería expresar y a defender mi postura ante mis maestros, quienes trataban de persuadirme de no hacer el tema que yo quería, me ayudaste a comprender mi trabajo con los niños de la calle y me enseñaste a conocer a pedagogos grandiosos que me ayudaron en mi profesión y a ser diferente.
Siempre estuviste ahí para levantarme cuando estaba deprimida y no quería seguir adelante. Pues para ti no había nada imposible papá, todo se podía lograr, siempre y cuando se hiciese con disciplina y esfuerzo, y eso no sabes cómo te lo agradezco, porque eso me ha ayudado a salir adelante, aun sin tu presencia.

Ahora que no estás –porque el Estado te desapareció- comprendemos muchas cosas y que tus razones tuviste al ocultarnos tu militancia política en un grupo revolucionario, porque ahora que lo sabemos, más te amamos y más te admiramos, por tu gran amor y compromiso con el pueblo, porque no te importo arriesgar tu vida por alcanzar tus ideales.

Son tantas cosas que vienen a mi mente en este momento, miles de recuerdos, palabras, gestos, sonrisas, que serían interminables de narrar, sin embargo, todos aquellos que alguna vez te conocieron saben lo que digo, tu eres un gran ser humano, un hombre entregado por completo a lo que le apasionaba.

Para terminar, sólo un favor les pido a todos los que alguna vez conocieron a mi padre; a sus amigos, compañeros, hermanos, rescaten de sus memorias la historia de este hombre, envíen sus anécdotas con él, sus experiencias y exijan a su manera verdad, memoria y justicia. Hoy el Estado ha querido borrar con el silencio y el olvido la vida de mi padre y la de miles más a los que ha desaparecido, sin embargo, seguiremos luchando por ellos y los mantendremos vivos en nuestras mentes y corazones, siguiendo su ejemplo de lucha por un mundo mejor.

Hoy y siempre, recordaré cada una de tus palabras, cada una de tus enseñanzas y tu ejemplo incesante de lucha. No descasaremos!!HASTA ENCONTRARTE PAPÁ!!

Por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos Hasta Encontrarlos
Nadin Reyes Maldonado

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