No son víctimas del pasado

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Sábado, 9 de agosto de 2014

Por Carlos Luis Escoffié Duarte (*)

En estos tiempos en los que parecieran sobrar los motivos para considerar la misantropía, una noticia ha llegado para darnos un pequeño pero contundente guiño de esperanza. Después de más de treinta años de estar desaparecido, fue hallado el nieto de Estela de Carlotto, fundadora del movimiento de las Abuelas de la Plaza de Mayo. Durante la última dictadura militar en Argentina, uno de los crímenes recurrentes fue la sustracción de menores. Centenares de hijos e hijas de presos políticos (muchos de ellos nacidos en cautiverio) fueron dados en adopción a policías, militares y civiles afines al régimen, borrando cualquier rastro de su origen. Una gran cantidad de estos infantes, sin saberlo, fueron criados por los torturadores y/o asesinos de sus padres biológicos.

Este martes se confirmó que De Carlotto había logrado localizar a su nieto, el cual nació en cautiverio unos dos meses antes de que sus padres fueran asesinados en 1978. El valor de esta noticia no se basa únicamente en el hecho de que aumenta la lista de cientos de niños y niñas sustraídos que han sido localizados durante la trayectoria de las Abuelas de la Plaza de Mayo. Es, ante todo, una verdadera excusa para reflexionar acerca de lo insensibles que podemos ser al hablar de crímenes y víctimas “del pasado”. Por más que pasen los años, las víctimas continúan siéndolo si existe un olvido generalizado que les impide acceder a la verdad, la justicia y la reparación.

Del mismo modo, esta reflexión resulta de especial urgencia para la sociedad mexicana.

Personalmente he constatado cómo las redes sociales se atiborraron con la nota, celebrando (como es lo justo) este nuevo éxito en la lucha de estas valientes argentinas. Sin embargo, no deja de ser un profundo dolor que sus homólogas mexicanas, el Comité Eureka, compuesto principalmente por madres de desaparecidos durante la Guerra Sucia en nuestro país, son revictimizadas ante la amnesia nacional.

“Terrorismo de Estado”

Hoy día, la gran mayoría de las y los mexicanos ignoran que durante la Guerra Sucia que asedió nuestro país durante los 60, 70 y 80 se vivió un verdadero terrorismo de Estado contra las distintas formas de disidencia.

Las madres de los desaparecidos durante esa época no son víctimas del pasado, sino de nuestro presente, a pesar de que los distintos gobiernos han incumplido insensiblemente su obligación de localizar a los desaparecidos o, en su caso, sus restos mortales (se dice que Ernesto Zedillo llegó a decirles que “el tema de los desaparecidos se soluciona llamando a Ayuntatel”). Incluso Vicente Fox, el llamado “presidente de la transición”, incumplió su promesa de campaña de garantizar la verdad, justicia y reparación por los crímenes durante la Guerra Sucia. El tema fue ignorado por completo durante el sexenio de Felipe Calderón y el actual gobierno parece ir por el mismo camino. ¿Qué esperanza pueden tener las víctimas de la guerra contra el narco si aún hay una deuda social y política con las de la Guerra Sucia?- Mérida, Yucatán.

kalycho_escoffie@hotmail.com

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