México: el país de la desaparición forzada

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En esta condición inhumana de desaparición forzada se encuentran aún los luchadores sociales Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, reivindicados por el PDPR-EPR, quienes el pasado 25 de mayo cumplieron ya 7 años en esta situación deleznable; Francisco Paredes Ruiz defensor de derechos humanos, Daniela y Virgina Ortiz Ramírez, estudiante de secundaria y maestra de educación indígena integrantes del MULT; Lauro Juárez y Gabriel Gómez Caña integrantes del FPR en Oaxaca y Veracruz respectivamente; Carlos René Román profesor de la sección XXII de Oaxaca…

A los medios de comunicación nacionales e internacionales

A las organizaciones hermanas y solidarias

A los sectores organizados

Al pueblo de México

La desaparición forzada de personas es un crimen que en nuestro país ha cobrado miles de víctimas, entre las que se cuentan luchadores sociales, defensores de derechos humanos y pueblo en general. Durante las últimas administraciones federales se ha aplicado de manera sistemática y recurrente lo que constituye una política de Estado, que rebasa los límites sexenales, política basada en el terror que tiene como objetivo combatir y contener el descontento generalizado, ya sea organizado o espontáneo.

Como organizaciones del movimiento popular que hemos abrazado la demanda de presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos por motivos políticos y sociales, consideramos preocupante y alarmante la maniobra política de las instancias gubernamentales al reducir bajo conceptos eufemísticos las cifras de personas que han sido víctimas de la desaparición forzada. Con ello, no sólo se niegan a los desaparecidos sino que expresa el tamaño o carácter de la voluntad política de los gobiernos en turno por una política de Estado que ha sido repudiada por amplios sectores del pueblo.

Afirmar que desde el periodo conocido como la guerra sucia hasta hoy se registran escasos 25 mil casos de personas desaparecidas, no solo constituye una mentira infame, sino que además refleja al carácter antipopular de la administración en turno. No solo se arranca físicamente a la persona, al familiar, sino que se pretende borrar de un tajo también de la memoria del pueblo.

En ese contexto es que no debemos dejar pasar por alto la fecha reivindicativa en que desde hace varios años se mantiene viva la exigencia de presentación con vida y por erradicar este abominable crimen. La semana internacional del detenido desaparecido nos permite a amplios sectores del pueblo mantener en alto las banderas para que los desaparecidos por motivos políticos estén de vuelta a las calles junto con sus hermanos de clase.

En esta condición inhumana de desaparición forzada se encuentran aún los luchadores sociales Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, reivindicados por el PDPR-EPR, quienes el pasado 25 de mayo cumplieron ya 7 años en esta situación deleznable; Francisco Paredes Ruiz defensor de derechos humanos, Daniela y Virgina Ortiz Ramírez, estudiante de secundaria y maestra de educación indígena integrantes del MULT; Lauro Juárez y Gabriel Gómez Caña integrantes del FPR en Oaxaca y Veracruz respectivamente; Carlos René Román profesor de la sección XXII de Oaxaca…

Los crímenes de lesa humanidad, como política de Estado, no hay rincón donde los distintos niveles de gobiernos en turno no la cometan contra el pueblo, contra quienes en su intento por defenderse dignamente de la represión, opresión y explotación es objeto de este crimen. Es el caso de la compañera Luisa Margaret Castillo Mora, detenida desaparecida temporalmente el 11 de noviembre de 2013 en pleno centro histórico de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, quien días antes, siendo secretaria general del Sindicado de Trabajadores de Confianza, encabezo la toma de la unidad administrativa de esta ciudad; tal crimen se mantiene en la impunidad como los miles de casos en el país.

Sin duda la lista es interminable y con ello se demuestra que este cometido está dirigido a personas que manifiestan su descontento en formas organizativas, pero también existen aquellos que por su condición de clase, es decir, por ser de sectores marginados han sido arrancados de sus familias, configurándose la desaparición forzada por motivos sociales.

A este crimen atroz, hay que agregar las ejecuciones extrajudiciales, las detenciones arbitrarias que en suma conforman la terrible noche de terror por la que los gobiernos pro oligárquicos y pro fascistas están conduciendo al pueblo. La voracidad y rapacidad imperialistas no tiene límites y la ola de violencia que estamos padeciendo forma parte de la salida a la crisis; todo intento por impedirlo será sofocado a sangre y fuego.

La imposición de leyes neoliberales está íntimamente ligada a la violación permanente de los derechos humanos en el país, ya que con estas se afianza los grilletes de la explotación lo que por ningún motivo puede adornarse en una condición humana. Por otro lado, afianza el Estado policiaco militar cuyos métodos se van haciendo más sutiles en la represión, como lo demuestra la institucionalización del paramilitarismo.

De Calderón a la fecha, la estrategia de combate al crimen organizado ha servido como coartada para cometer los más aberrantes crímenes contra la humanidad, a la vez que permite perfeccionar los métodos coercitivos y represivos. Sobre el ardid de la guerra “frontal” a la inseguridad, a la delincuencia y al narcotráfico se finca la estrategia de desarrollo económico, es decir, sobre la violencia de Estado se pretende paliar la crisis que vive el sistema; nuevamente se exige el baño de sangre para cerrar un ciclo más violento del capitalismo.

El marco jurídico sobre el cual se justifican este tipo de crímenes y violaciones a los derechos humanos, corresponde a los intereses de una clase minoritaria dominante, así, tenemos que cuando se responde a la violencia del Estado con formas organizativas del pueblo, desde instancias donde se supone la protección a los derechos humanos y procuración de justicia, se apresuran a coberturar la acción represiva de los cuerpos policiaco-militares.

Un año más se cumple en la exigencia por la presentación por vida, un año donde la criminalización y el hostigamiento a familiares y organizaciones, seguida de la negativa de dar respuesta sobre el paradero son las constantes.

Hacemos un llamado al pueblo y sus organizaciones a mantener viva la llama de la esperanza por ver nuevamente a los desaparecidos en las calles, marchando hombro a hombro con el pueblo en la conquista de su emancipación.

A la violencia institucionalizada, solo podremos hacer frente de manera organizada y coordinada; contra el terrorismo de Estado, la unidad del pueblo en lucha.

Es por eso, que nuevamente gran parte del conjunto del movimiento popular, el día de hoy estamos realizando movilizaciones políticas en cada una de las regiones donde tenemos presencia, a través de marchas, mítines, conferencias de prensa, pega de carteles, volanteos.

Cada una de éstas acciones demuestra la voluntad de un pueblo que exige el retorno de aquellas personas, luchadores sociales, a nuestros hermanos de clase, con vida y en las calles para seguir luchando.

Vivos se los llevaron, vivos los queremos.

¡Presentación con vida de Edmundo Reyes Amaya, Gabriel Alberto Cruz Sánchez!

¡Desaparecidos, presentación!

¡Juicio y castigo a los autores materiales e intelectuales de estos crímenes de lesa humanidad!

¡Por la unidad obrera, campesina, indígena y popular!

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

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