Ciudadanos crean su propio sistema para localizar a desaparecidos

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Víctimas y expertos crean el primer registro ciudadano sobre desaparecidos que contará con muestras de ADN de los familiares. El objetivo es tener una base de datos confiable, centralizada e independiente de las autoridades que agilice la localización e identificación y que obligue a las diferentes dependencias gubernamentales a cruzar datos.

septiembre 19, 2014 Majo Siscar (@majosiscar)

Familiares de desaparecidos en México se unieron para crear un sistema experimental, pionero en el mundo, para tomar en sus manos la búsqueda de sus desaparecidos. Se llama Ciencia Forense Ciudadana.

Desde hace dos semanas, los familiares comenzaron a crear un registro de desaparecidos que contará con una base de datos de ADN que cotejarán con las investigaciones de las diferentes procuradurías de todo el país. Lo que quieren hacer es articular, desarrollar y guiar la búsqueda de sus desaparecidos.

Son los propios familiares quienes se toman la prueba de ADN y llenan un formulario en línea, el cual está respaldado en un servidor en el extranjero que ellos mismos gestionan.

Tres científicos mexicanos, auspiciados por la Universidad de Durham en Inglaterra, costearán, de entrada, mil 500 pruebas de ADN y las mandará a un laboratorio donde se conforma la base de datos. El laboratorio está en Estados Unidos y es el mismo que ha hecho los análisis de Argentina, Colombia o Perú.

“En México es la única alternativa que puede ahorrarnos 40 años para hacer una transición y buscar la verdad, porque aquí ni acaban las desapariciones, ni acaba la búsqueda y muchas veces es muy difícil saber con quién colaborar en el campo”, explica el Dr. Ernesto Schwartz, uno de los cerebros detrás del proyecto, junto con los familiares.

Para Nancy Rosette, ésta es una nueva puerta para saber qué pasó con su hijo. Nancy ya se reunió con la Procuraduría de Justicia del Estado de México (PGJEM), con la Procuraduría General de la República (PGR), con Felipe Calderón cuando era presidente y con gente del gobierno de Enrique Peña Nieto; también se unió a iniciativas como la Asociación Mexicana de Niños Robados y Desaparecidos y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Nada ha servido para encontrar a su hijo Elvis Axell Torres Rosette.

La última vez que lo vio fue el 26 de diciembre de 2010. Estaba internado en una clínica de desintoxicación para adictos. Iba a salir a los pocos días. Sin embargo, el 31 de diciembre el dueño de la clínica le habló por teléfono para informarle que había mandado a Elvis Axell –de sólo 17 años- y a otros dos muchachos a Tamaulipas para recoger a otro paciente. Ya no respondían los teléfonos. Nancy le creyó. Esperó hasta el 5 de enero para denunciar la desaparición de su hijo. Tres años y 9 meses después sigue sin saber nada de él.

En este país, son los familiares de los desaparecidos los que juntan pruebas para completar sus expedientes. En el caso de Elvis Axell es Nancy quien ha reunido la información. La misma policía del Estado de México intentó callarla al principio.

Nancy ha identificado los restos de otros jóvenes. La última ocasión fue en mayo, cuando encontraron tres cráneos en San Luis Potosí. Le hicieron pruebas de ADN y apenas el pasado 11 de septiembre le dieron los resultados: ninguno era su hijo.

“En este país existen estudios criminalísticos, pero no están distribuidos de manera equitativa, no están homologados, no son transparentes y no tienen a los ciudadanos al centro, queremos cambiarlo”, agrega el doctor Schwartz.

Para Nancy, el apoyo de estos científicos supone confiar en el proceso de identificación. “Ahora sabré que las pruebas son confiables, porque una ya no sabe aquí”, espeta esta madre.

Desde hace 12 años México tiene un banco nacional de datos genéticos con alrededor de 26 mil muestras de ADN. Sin embargo, sólo se han concretado 542 identificaciones.

El gobierno de Enrique Peña Nieto creó un Registro Nacional de Personas Desaparecidas como una herramienta de consulta pública en línea, pero lo desactivó el pasado 25 de mayo. Hasta entonces se habían acumulado 2 mil 618 personas raptadas en 29 entidades federativas, siendo Campeche, Nayarit e Hidalgo los únicos estados que no registraron (al menos oficialmente) ningún caso de desaparición desde el inicio del actual sexenio.

El primer objetivo de Ciencia Forense Ciudadana es generar un registro ciudadano en línea, que haya una base de datos confiable más allá de los datos confusos sobre desaparecidos, extraviados y secuestrados que maneja la Procuraduría General de la República.

Los 16 padres y madres de desaparecidos y los tres científicos que integran Ciencia Forense Ciudadana están cabildeando con los diferentes niveles de gobierno para que se comprometan a canalizar sus datos a su sistema ciudadano, donde se cotejarán.

“La prioridad este año en política pública de CFC es que todo el sistema forense sea independiente de las instituciones, es decir, que haya una sola instancia nacional centralizada y deslindada de los intereses y agenda de cada institución pública que recoja los datos”, cuenta el Dr. Schwartz.

Al preguntarle a Nancy como le ayudará este proyecto en el avance de su caso en el Ministerio Público no sabe qué responder. “No lo había pensado, realmente en casi 4 años la investigación de su paradero no ha avanzado en nada concreto”, relata. Aún así está convencida que por lo menos ahora confiará cuando le digan si unos restos pertenecen a su hijo o no. “A diferencia de otros movimientos aquí solo esperamos encontrar la verdad, tener certezas en los peritajes, más allá de politiqueos o protagonismos”, explica Nancy.

Ciencia Forense Ciudadana pondrá en la web guías didácticas sobre ciencia forense, donde las víctimas puedan informarse de cada paso a seguir para el procedimiento de identificación de un familiar desaparecido.

Sin embargo, tanto familiares como científicos saben que es un proyecto a largo plazo. “El único resultado inmediato es el poder contarlos, tener un registro. Para que se logre una localización efectiva a partir de éste somos conscientes que pueden pasar 10 años”, asevera Schwartz.

Más allá de la fecha, CFC espera conseguir tres resultados concretos:

Establecer un mecanismo donde la ciudadanía sistematice y articule las iniciativas en materia de desaparición.

Asegurar la operatividad de una base de datos forenses en línea para la documentación de los casos. A través de ésta, los familiares podrán recibir información sobre la naturaleza de la evidencia forense y los medios para resguardar esta información en forma digital. La base de datos estará encriptada y resguardada en un servidor fuera de territorio mexicano.

Contar con un bio-banco de ADN que contenga muestras biológicas de las familias de los desaparecidos en México, con el propósito de servir como referencia para la identificación.

Para conocer más del proyecto vea este video:

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