Parte III y última. Efectos de los Crimenes de Lesa Humanidad

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Parte III. Efectos de los crímenes de lesa humanidad

Los crímenes de lesa humanidad forman parte de una política de Estado, forman parte de la represión política, que siempre va más allá de un caso particular y de lo que se puede llamar el objetivo inmediato de la represión, es decir, va más allá de la eliminación física de la víctima en el caso de una ejecución extrajudicial o en la desaparición forzada, de la desarticulación de un movimiento popular en la masacre, etc.

La represión política persigue, además, del propósito de tocar a cada miembro del pueblo, el romper los esfuerzos de organización y solidaridad, mediante el terror, el amedrentamiento y el castigo ejemplarizante para evitar que el pueblo se organice y luche en la defensa de mejores condiciones de vida.

Como mencionamos en la primera parte, los crímenes de lesa humanidad no sólo dañan a la víctima directa, sino que buscan prolongar su efecto en todo el pueblo en su conjunto, así, no sólo la familia y la víctima sufren el dolor personal de una represión, sino que también aun nivel simbólico, el miedo, la angustia y el terror se difunde a cada miembro del grupo o organización perseguida, a cada miembro de la sociedad en general. Este miedo se difunde en toda la población, con la finalidad de que la gente se vuelva cada vez más desconfiada, y que poco a poco se vea paralizada o imposibilitada para participar en actividades de su organización o comunidad. La estrategia represiva, tiene como propósito el generar incluso un ambiente social que justifique la represión, la permita y apoye. Discursos como “lo merecen por ser delincuentes”, “algo habrán hecho”, etc., hacen que cada vez más se diluya la responsabilidad del Estado, se implante la impunidad y la población se convierta sin quererlo en colaboradora.

Hoy en nuestro país bajo el contexto de supuesta guerra contra el narco, diversas organizaciones populares y defensoras de derechos humanos han sido perseguidas y criminalizadas por el hecho de organizarse y denunciar los miles de crímenes que ha cometido el gobierno mexicano y por defender los derechos más fundamentales.

En el último año más de 40 defensores de derechos humanos y luchadores sociales han sido detenidos desaparecidos, sin que hasta el momento los responsables hayan sido castigados, así como también se han cometido más de 20 ejecuciones extrajudiciales en contra de defensores de derechos humanos. Lo que indica que aunado a la gravedad de las violaciones a los derechos humanos, también se ha desatado una política de intimidación y agresiones a luchadores sociales y defensores de derechos humanos, las cuales también han sido involucradas con la delincuencia organizada, para justificar estos crímenes.

Tomando en cuenta lo anterior, podemos ver claramente que las violaciones a los derechos humanos cometidas por el Estado Mexicano, no son simplemente violaciones, sino que estos constituyen crímenes de lesa humanidad, ya que forman parte de una política sistemática y generalizada que es planeada y dirigida desde el Estado, los cuales han permanecido en la total impunidad, haciendo que los efectos de estos crímenes se prolonguen cada vez más a amplios sectores del pueblo, infundiendo el miedo y el terror.

La situación que estamos viviendo y que cada vez está peor, exige redoblar los esfuerzos organizativos y de coordinación entre organizaciones populares, de derechos humanos y familiares, para poder llevar a la justicia a los culpables de cometer estos crímenes de lesa humanidad. Únicamente el pueblo organizado podrá lograr que la situación cambie en el país y que el respeto a nuestros derechos humanos sea una realidad.

¡Vivos se los llevaron, Vivos los queremos!

¡Presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos del país!

¡Juicio y Castigo a los culpables!

Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos “Hasta Encontrarlos”

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