Caso Iguala puso a México en la “mira” internacional

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La desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, se convirtió en el hecho del año.

MÉXICO, D.F.-Desde el 26 de septiembre México está en la mira del mundo. La desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, se convirtió en el hecho del año, que provocó una reacción en cadena en varias latitudes.

José Miguel Vivanco, director ejecutivo de la División de las Américas de Human Rights Watch, explica que este hecho, así como el ocurrido en Tlatlaya, Estado de México —en el que al menos 15 personas fueron ejecutadas por miembros del Ejército—, acaparó el escrutinio internacional, debido a que en México se vive la peor crisis de derechos humanos del hemisferio, ya que no hay acontecimientos similares que hayan ocurrido en los últimos 30 años en el continente americano.

Considera que el gobierno mexicano creó una imagen ficticia a nivel mundial y descuidó el reconocimiento y la solución a problemas graves de derechos humanos que venía enfrentando el país a nivel interno por lo menos desde la administración del ex presidente Felipe Calderón.

“En lugar de asumir su responsabilidad la ocultaron durante mucho tiempo para no dañar la percepción y para atraer el turismo y las inversiones”, abunda. Como consecuencia de ello, insiste, la imagen del país en el mundo se empañó, pues “ahora hay la convicción de que en México las leyes no se respetan y la impunidad no es la excepción sino la regla”.

Perseo Quiroz, director de Amnistía Internacional (AI) en México, está convencido de que la presión internacional es la que obliga al gobierno a actuar, pues sostiene que los reclamos internos de justicia fueron ignorados por las autoridades durante mucho tiempo.

Explica que por ello, AI ha emprendido una campaña a nivel internacional para informar a sus cinco millones de activistas, miembros y simpatizantes con los que cuenta en todo el mundo sobre lo que acontece en torno a este caso y a otros más que se consideran emblemáticos del propio país.

El 10 de diciembre pasado, la organización entregó a la Procuraduría General de la República (PGR) una lista inicial de 120 mil firmas de simpatizantes de México, Canadá, Estados Unidos, Bélgica, Chile, España y Uruguay, con reclamos de justicia en torno a la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

“Al presidente Enrique Peña Nieto le decimos que las críticas van a seguir a lo largo y ancho del mundo donde Amnistía esté presente”, asegura.

A partir del 22 de octubre, tres semanas después de que se confirmó la desaparición de los estudiantes se han desarrollado acciones de solidaridad y reclamo en por lo menos 22 países. Bajo el lema “Ayotzinapa somos todos”, estudiantes, miembros de organizaciones civiles y activistas han realizado protestas en las principales plazas públicas, así como en las sedes de embajadas y consulados de México en Alemania, España, Puerto Rico, Argentina, Francia, Venezuela, Uruguay, Chile, Nicaragua, India, Nueva Delhi, Finlandia, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Austria, Bolivia, Brasil, El Salvador, Inglaterra, Italia y Dinamarca.

En Europa, el 10 de octubre, dos semanas después de los hechos que acontecieron en el municipio de Iguala, Guerrero, un grupo de 16 diputados manifestó su consternación y pidió a la Unión Europea considerar la posibilidad de suspender el Acuerdo Global que sostiene con México hasta reconstruir la confianza.

Sin embargo, el 23 de octubre, el Parlamento Europeo adoptó una resolución en la que llama a los países del bloque a reforzar su cooperación con México en materia de derechos humanos.

Al mismo tiempo, el subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Juan Manuel Gómez Robledo, visitó Francia, Alemania e Inglaterra, para explicar las medidas adoptadas por el gobierno mexicano en el caso Ayotzinapa. Lo mismo hizo en Ginebra, Suiza, donde sostuvo un encuentro con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra´ad Al Hussein.

El 5 de diciembre, en la ONU, el secretario general Ban Ki-moon, pidió, a través de su portavoz, Stephane Dujarric, que el gobierno mexicano investigara a fondo el caso.

Uno de los más recientes acontecimientos que volvió a colocar el tema en el plano internacional ocurrió el 10 de diciembre, cuando el estudiante de la UNAM, Adán Cortés Salas, irrumpió en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz, en Oslo, Noruega, con una bandera de México manchada de rojo. El joven pidió a la galardonada paquistaní Malala Yousafzai que no se olvidara de México. Después de este hecho, ella expresó que el acto indicaba que había problemas en México.

Para Santiago Corcuera, miembro del Comité sobre Desapariciones Forzadas de la ONU, atrocidades como las cometidas en Ayotzinapa son de interés de la humanidad y por lo tanto, estarán presentes en la memoria histórica del planeta.

Apoyo del extranjero. El 22 de diciembre pasado el nuncio apostólico Christophe Pierre oficio una misa en el patio de la normal de Ayotzinapa, quien les llevó un mensaje de consuelo por la situación que enfrentan.

Los padres de los normalistas pidieron al representante de El Vaticano que le entregara diversas cartas al Papa Francisco, al tiempo que solicitaron una audiciencia con el Sumo Pontífice, ya que esperan que él escuche “de viva voz” la situación que enfrentan en la búsqueda de sus hijos y su exigencia de justicia, ya que temen que conforme pasan las semanas hay menos expectativas de que el gobierno ofrezca un resultado en su caso.

De hecho, se resisten a creer la versión oficial de la Procuraduría General de la República (PGR) que indica que el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca ordenó la noche del 26 de septiembre a sus policías municipales que impidieran a toda costa que los normalistas llegaran a un evento oficial de su esposa María de los Ángeles Pineda.

Los uniformados pidieron apoyo de policías de Cocula para trasladar a los 43 estudiantes hasta una brecha en la que los entregaron al grupo criminal Guerreros Unidos , que los incineró sus cuerpos en un basurero, para luego arrojar los restos al río San Juan.

En esta investigación la PGR cuenta con el apoyo del Equipo Argentino de Antropología Forense —en el que confían los padres—, que validó que un fragmento óseo localizado en las márgenes del río pertenece a Alexander Mora Venancio, uno de los 43 normalistas, con lo que se confirmó su deceso en un laboratorio de la Universidad de Innsbruck, en Austria. Los otros 42 permanecen bajo el estatus de desaparecidos.

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