Al "Tío" lo desaparecieron por tener pruebas de "fuerza bruta" del gobierno

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El campamento que esta en frente de las oficinas de la Procuraduría General de la República en Ciudad de México guarda muchas historias, y esta es una de ellas

Por: David Ortega
15 de Enero 2018 · 15:19 hs

Ciudad de México.- El 26 de enero se cumplirán 37 meses de búsqueda de justicia y de la verdad sobre el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y de otros activistas desaparecidos con un campamento que no de paso al olvido de autoridades y ciudadanía.

Justo sobre la avenida reforma, frente al imponente edificio de muros de vidrios azules que aloja las oficinas de la Procuraduría General de la República (PGR) en donde se encuentra el campamento, centro de operaciones de familiares, amigos y compañeros de lucha que buscan saber la verdad de esos casos.

43 fotografías con los rostros de los desaparecidos de Ayotzinapa, se pueden ver por fuera de este improvisado campamento con casas de campañas y algunas lonas que ya muestran el desgaste del paso del tiempo. Justo en la entrada del mismo se ve otro rostro, es el de Teodulfo Torres Soriano, “El tío”, desaparecido desde el 2013.

Ahí, Hugo González, joven de 25 años de edad, quién desde pequeño ha sabido lo que son las carencias, lo que es el dolor de ver morir a sus padres y en especial sobre la desigualdad social que impera en México de propia mano, relata que la desaparición de “El tío” es parte de su motivación para ser miembro del campamento y buscar como lo ha hecho desde los últimos dos años y medio, respuestas del caso.

Hugo sólo cursó hasta el tercero de primaria, pero su esperanza de un día vivir en un país igualitario en oportunidades lo ha llevado a saber de política, de movimientos sociales, de autores y otros temas de manera autodidacta, no esta de acuerdo con la injusticia, ni con esa desigualdad, como lo que le pasó al “Tío”.

Dice que fue en San Lazaro, a las afueras del H. Congreso de la Unión, era el primero de diciembre de 2012 cuando el nuevo presidente de México, Enrique Peña Nieto tomaba protesta del cargo, ese día su maestro de teatro, Juan Francisco Kuykendall recibió un disparó en la cabeza por elementos del Estado Mayor Presidencial, en medio de las protesta en contra de ese solemne acto, en ese momento, “El tío” videograbó los hechos, auxilió a Kuykendall, como testigo de los hechos después tuvo que entregar la grabación para la investigación, pero antes de que eso ocurriera fue desaparecido.

"Ese día lo que lo hizo un personaje importante es que el llevaba una cámara y estaba grabando y resulta que ese día los policías no estaban disparando como indica el protocolo-hacía arriba-, para ahuyentar a las masas sino que estaban disparando directamente a la gente”, platica Hugo.

En su búsqueda de justicia, se levantó una demanda ante la PGR por la muerte del maestro. “La PGR siempre te va a decir; "Presenta las evidencias” y cinco días antes de que presentara las evidencias me lo desaparecen, al compañero Teodulfo Torres, quien esta ausente, como ellos dicen, desde el 24 de Marzo del 2013”, relata Hugo, sentado bajo el cobijo del primer cuarto improvisado con lonas del campamento, usado como una oficina, desaparición ocurrida debido a que aquél video “puso en jaque al gobierno, por contener evidencias de la fuerza bruta utilizada”, afirma, mientras aprieta sus manos y mira una de foto del “Tio” que tienen ahí en una pequeña cruz.

Su desaparición conmocionó a quienes lo seguían y conocían dice Hugo, todos los compañeros de lucha estaban siempre pendientes de él y al no saber de su paradero comenzaron las especulaciones.

“Ese día estuvo en el Terreno, (proyecto autónomo de agricultura urbana en Xochimilco) donde iba y sembraba algunas verduras, quizá estaba colaborando con unos estudiantes de Derecho apoyando a migrantes, de repente dicen; "Yo no he visto al tío y ¿tú? ", platica Hugo.

Empezaron a contar los días que cada uno tenia de no verlo, a preguntarse donde lo habían visto la última vez, Hugo recuerda, se sonríe y continúa, "Es algo chusco, porque mis compañeros lo tuvieron que ir a buscar hasta una pulquería, por que a él (Tío) le gustaba mucho el pulque".

En ese momento pensaron que quizás en ese lugar podrían hallar respuestas, algún dato, información que pudiera ayudar a dar con su paradero, pero no, sólo supieron que una semana atrás había acudido la última vez. Sus familiares, tampoco supieron nada, solo tienen la idea de que fue desaparecido cerca de su casa, cuenta.

"Nosotros creemos que alguien lo entrego con los de la PFP".

El “Tío” era de Oaxaca, disfrutaba leer sobre anarquismo, su pensamiento era muy liberal, dice Hugo con orgullo.

"Desde chico él ya estaba informándose como estaba la lucha", trabajaba de todo, pero lo más recurrente era la albañileria, porque decía que eso le permitía tener tiempo para acudir a las actividades de lucha y su trabajo como voluntario en el Terreno, donde sembraba chayotes, nopales, etc.

Lugar en que de acuerdo con Hugo, el “Tío” ayudó a construir, donde se podía hacer una siembra, para ser autónomo, todo sin fines de lucro, a base del trueque.

Con la llegada del campamento de los 43 desaparecidos, Hugo decidió acercarse, invitado por la Comisión de apoyo, pues ya sabían que él es un activista constante, antes de aquí apoyo el campamento por Atenco y ha apoyado otras causas.

La recepción de los familiares de los estudiantes fue cálida, “Al principio nos veían raro, una madre le dijo a una compañera "Que parecía raro, el que estuvieran ahí de a gratis", pero ellos no entendían que es nuestro modo, nuestra forma. Ya hasta que la madre nos vio militando, que nos ve apoyando sin un lucro, entonces cada vez se va uniendo el vínculo al grado que ya haya padres que nos invitan a su casa a comer”, dice.

Hugo comparte que a su alrededor, entre sus compañeros de lucha, como les llama, hay una gama variada de pensamientos pues unos son comunistas, anarquitas, otros socialistas, che guevaristas y hasta Amloistas, como él lo fue.

"Yo les digo que no se necesita estar letrado para entender que nos están jodiendo, no se necesita saber de Marx para saber que nos están jodiendo", dice convencido.

Y es que desde más joven se preguntó porque no existe igualdad en el país, equidad entre unos y otros como su "carnala" le explico.

"Le pregunté a mi hermana ¿no puede haber eso (equidad)? y me dice: "No, porque para que haya pobres tiene que haber ricos" y le digo "eso no me resuelve, yo quiero una equidad"", expresa convencido lo que se ha convertido en su motivación.

Hugo comenzó creyendo en el PRD, luego en López Obrador, pensaba que iba a radicalizar el movimiento, pero con el tiempo vio que no.

"Ha cambiado mucho, el sistema cuando quiere lograr algo, eso es por la gente que va a votar o se va a abstener, cuando el sistema quiere lograr algo cambia el régimen. En el 2000 la gente ya estaba hasta la madre del PRI ¿Y qué hacen? le dan permiso al PAN y pues gana y no logra mucho", afirma convencido, por lo que puede que bajo ese razonamiento este año la oportunidad se la den a López Obrador, "Nosotros decimos, de que nos ataque un lobo a que nos ataque un perro, que nos ataque el perro".

Hugo viene del pueblo de Chimalhuacan, conoce en carne propia lo que significa la pobreza, su padre tuvo once hijos, y toda su vida ha sido una constante preocupación el pagar una renta, sabe trabajar con madera, con latas de aluminio, un poco de serigrafía, sabe jugar ajedrez y ahora vende dulces en los camiones para mantenerse, no cree en los trabajos estables.

“Porque un trabajo de trabajar como el obrero, de ocho horas, yo siento que es como estar en la cárcel, como cuando tienes a un pajarillo en una jaula, toda su vida ahí metido, sin ver a futuro, pero si tu les preguntas te dicen que sí ven a futuro, sí pero hasta 30 años después vas a tener tu casa o pensión si es que no te despiden antes y ya te jodiste”, platica.

Mientras tanto sigue convencido en no dejar de hacer presión con el campamento que han montado.

“Un campamento siempre es presión política, lo que tiene un campamento es de afear la ciudad, porque el gobierno siempre quiere una ciudad bonita, limpiecita, afearlo con mantas, con algo político, entonces de que se logran muchas cosas, se logran muchas cosas, si no fuera así las protestas no servirían de nada”, afirma.

Para Hugo, a la sociedad mexicana le falta entender su realidad, a pesar de que la mayoría piense que contra el gobierno no se puede o que ya son muchos años así.

“Imagínate sí saliéramos todos un día a protestar, un día, como pondríamos en jaque a estos cabrones”.

Hugo piensa también que el leer despierta conciencias, leer para saber que otros pueblos, otros movimientos estaban peor que el país, como el caso de Cuba, y que logró cambiar, afirma.

“Entender que los políticos nos están chingando, entender que los políticos no son la máxima autoridad, la máxima autoridad es el pueblo, sin el pueblo esto no funciona, sin obreros no hay producción, entonces eso es lo que debe entender el pueblo, su papel histórico, sí el obrero no entiende que sin él no se mueve una máquina, el papel que tiene como fuerza de trabajo”, destaca.

Ya que muchas personas en ocasiones no entienden la razón de los plantones, campamentos, marchas o protestas, y para ellos es ese mensaje, dice Hugo.

“Entender que sí se puede, la unión debe ser entre los de abajo, no esperar por un mesías que llegué y que nos cambie”.

Pese a que no cree en los políticos, ahora con las próximas elecciones se dice simpatizante de la candidata indígena Marichuy.

“Que más quisiera que ganará, aunque está muy cabrón, los mismos zapatistas lo han dicho es una vocera, no queremos el poder, queremos un debate con ellos (candidatos), público, y decirles sus verdades para que el pueblo vea que patrañas son”, dice Hugo.

Mientras tanto, Hugo afirma que el campamento continuará, “porque los de arriba no han dado resultados, no ha habido justicia, cambiar a tres procuradores para nosotros no es justicia y ahora con el sismo del 19 de septiembre, sacaron de pretexto sacar el expediente de aquí de la PGR y cambiarlo a otro lugar y entonces ahora dicen que va más lento el caso, aquí vamos a seguir hasta que haya justicia”, afirma.

Hugo, joven mexicano, continuará siendo participe de toda lucha social, dice, mientras que un día logré tener una casa propia, un hogar en donde pueda darle asilo a quien lo necesite, así como él lo ha necesitado y que ahora en el campamento de avenida Reforma de alguna forma es parte de una familia.

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