Cárceles: depósitos de humanos o franquicias del infierno.

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Nos habíamos enamorado del fracaso, y las heridas eran trofeo.

Alejandro Zambra

La lucha por los derechos humanos tiene muchos brazos en América Latina y su corazón en San José: el IIDH. A punto de terminar el XXIX curso interdisciplinario derechos humanos y justicia, con la asistencia de 120 alumnos de 23 países de la región y con un brillante desfile de conferencistas encabezado por Baltazar Garzón, Raúl Zaffaroni y César Barros, no podemos concluir de otra manera.

Y como la esperanza de los países de la región reside en la aceptación de todos sus estratos sociales de la cultura de los derechos humanos, entre los asistentes hay defensores de los derechos fundamentales, hay académicos, policías, fiscales, jueces y algunos militares. La tarea no es un asunto fácil, pero si autoridades y clases dirigentes se aferran al pasado autoritario el único horizonte que forjarán será el de la desigualdad y exclusión social y la ausencia de gobernanza.

Durante estos días han cobrado una fuerza inusitada en el Aula Interamericana las mujeres, los niños, las minorías étnicas, los discapacitados, los jóvenes, las víctimas de la desaparición forzada y los reos. Las cárceles, como muchos otros campos donde se violan derechos humanos, son preocupación de todos, sin llegar a tocar corazón y conciencia. Pero el brasileño César Barros, ilustre teórico y militante en la materia no dejó salida por donde nos escapáramos. Fue fulminante: las Cárceles en América Latina son sólo depósitos humanos o franquicias del infierno. Allí sobreviven voces enmudecidas por el desespero y la desesperanza.

Demasiada experiencia e información para ser compartida en una exposición, pero Barros encuentra lugar para decirnos que de todos los males en los sistemas penitenciarios el peor era el de la sobrepoblación. “Entre más reclusos menos sentido humano tienen las cárceles. Aun así se sigue utilizando el discurso de la rehabilitación”. Y reta a los partidarios de multiplicar los centros penitenciarios: para hacer sociales a los antisociales ¿debemos aislarlos de la sociedad y juntarlos con otros antisociales? ¿Cómo enseñarles libertad privándolos de la libertad? Las cárceles afirmó –y sus palabras alcanzaron la gravedad y el filo de la guillotina- son el quinto jinete de la apocalipsis.

Y si la privación de la libertad conlleva a la privación de la dignidad –expresó con dolor- ¿Quién gana con la prisión prolongada de una mujer?

En este mar de buenas sorpresas surge una posibilidad para las víctimas de la desaparición forzada en México. Será uno de los temas que se expongan el día final del curso. Y con el apoyo de personal del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, se está preparando la solicitud formal para que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos trate el problema de la desaparición forzada en audiencia general o temática en su próximo período de sesiones.

El asunto tendrá trascendencia pues la exposición la escucharán cursantes de la mayoría de los países de la región, pero si la CIDH aceptara tratarlo en sus reuniones de otoño, los ojos del continente se fijarán sobre este flagelo que tanto dolor ha provocado y genera en miles de familias mexicanas. El esfuerzo de los once cursantes mexicanos ha dado frutos. Enhorabuena. Vale.

Saludos desde San José de Costa Rica.

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Ver en línea : Por: Oscar Loza Ochoa